Que cara más bonita tiene esa niña!!!

Que cara más bonita tiene esa niña!!!

«La cara es el espejo del alma, y los ojos, sus delatores» Cicerón.

Cuántas veces busco en tu mirada la confirmación de que te está gustando lo que estoy haciendo con tu cabello. Cuántas veces intento descubrir tus rasgos en el espejo con el fin de embellecerte. Cuántas veces me esfuerzo en adivinar tu estado de ánimo, tu complicidad y me encuentro con ese muro de tela que borra toda expresividad..

Desde el principio nos dimos cuenta del reto que supone trabajar en nuestro sector sin ver las caras de los clientes. Nuestra posición detrás de la butaca y nuestras manos posicionando el cabello en diferentes zonas del rostro buscando la belleza… Es un gesto habitual en todo profesional que disfruta con su trabajo. Y si conoces al cliente es una ventaja, porque conoces sus rasgos. Pero si no lo conoces, te debería mostrar una foto o tomar una distancia prudencial y pedirle que se baje la mascarilla durante unos segundos para tomar nota de qué puedes mejorar o potenciar.

En esos breves segundos te das cuenta de la suerte que tienes. Es alucinante con qué rapidez eres capaz de diagnosticar un rostro, de percibir estados de ánimo y de concretar una imagen en el espejo. Tu cabeza funciona como un ordenador proyectando múltiples imágenes y rescatando la mejor de ellas para ese momento. Como echo de menos la zona de diagnóstico!

Y es que soy de aquellos peluqueros que piensan que la creatividad está justo antes de tener las tijeras en la mano, de aquellos que interpretan las texturas y los movimientos originales de cada cabello. Que las facciones te invitan a diversas fórmulas de trabajo. Que sí, que la vida es de color, pero que a tí te quedan unos mejores que otros y que, por supuesto, tu estado emocional condiciona todo lo anterior. Y de qué manera!!!

Es el momento de la comunicación verbal y corporal ante la limitación que supone la ausencia de gestos. Y aunque algunos ojos hablan, la información se queda a veces corta. El tono de la voz y los movimentos corporales serán nuestros aliados para una mejor percepción de lo que desea el cliente.

Y también es el momento de mostrar nuestras fortalezas ante la adversidad. Si tienes un don para embellecer a las personas, hazlo. Si tienes don de gentes y capacidad de hacer sonreir, hazlo. O quizás tengas una memoria fotográfica que te permite recordar la cara de tus clientes, o tienes el buen gusto adquirido y los años de experiencia para marcar las diferencias, utilízalas. Porque éstas y otras capacidades son las que has estado confeccionando durante estos años.

Si tienes un equipo con estas características, felicidades, porque un equipo así establece vínculos con los clientes que van más allá de un simple corte de pelo o un color.

Una cosa si que le pediría a los clientes… algo importante para cerrar el círculo de satisfacción. Por favor, etiquetadnos en alguna imagen en donde os veáis guap@s. Por desgracia no podemos veros esas caras tan bonitas en la peluquería.

GRACIAS.

 

 

 

 

 

 

 

 

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